viernes, 10 de octubre de 2014

Mitos Romanos Mauricio

El rapto de las sabinas

Después de que la ciudad de roma fuera fundada, esta carecía de pobladores para hacerla crecer, Rómulo, fundador de roma, intento solucionar esto visitando poblados cercanos para invitarlos a vivir en roma, pero los que accedieron hacerlo no eran más que rateros o fugitivos, esto evito que mujeres desearan vivir en la nueva ciudad.
Cuando Rómulo se percato que roma era mayormente habitada por hombres, se dio cuenta que no podría crecer, fue entonces cuando nombre a 100 de sus mejores pobladores como senadores, junto con ellos ideo un plan para traer más mujeres a la ciudad. El plan era simple, visitarían a las ciudades vecinas y pedirían a los padres de familia que dejaran que sus hijas vivieran en roma, pero como esta tenía mala reputación las propuestas fueron rechazadas.
Los senadores romanos rápidamente se desesperaron al ver que su plan no tenia efecto, fue entonces cuando Rómulo ideo otro plan, atraería a las familias vecinas con una fiesta y mientras todos se divertían raptaría a las hijas más bellas y las haría enamorarse de los mejores romanos. Cuando llego el día, las mujeres más hermosas provenían de sabina, un pueblo cercano a roma, como planeado las mujeres fueron secuestradas y forzadas a enamorarse. Cuando el resto de los sabinos se enteraron decidieron atacar a los romanos pero antes de comenzar la lucha las mujeres se interpusieron entre ambos bandos. Ellas no querían que sangre fuera derramada porque por un bando era el de su familia y el otro de sus nuevos esposos. Debido a esto ambos bandos firmaron la paz.

Titulo: El rapto de las Sabinas
Cultura: Romana
Elementos culturales: Que raptan mujeres
Donde se ven reflejados: Cuando Rómulo tiene el plan de raptar a las Sabinas
El Mito de Eros (Cupido o Amor romanos)
Eros es el dios del amor. En un principio se consideraba nacido a la par de Gea y del Caos. También se piensa que nació del Huevo Original engendrado por la Noche, cuyas dos mitades al romperse formaron el cielo y la tierra respectivamente.
Otras versiones que insistían en verlo como un dios menor, y que le quitaban el simbolismo de cohesión interna del cosmos, apuntaban que Eros era un genio intermediario entre los hombres y los dioses, y que había nacido de Poros (el Recurso) y Penía (la Pobreza). Se caracteriza por ser una fuerza inquieta e insatisfecha.
La tradición más aceptada y difundida establecía que era hijo de Afrodita (diosa del amor) y de Hermes (mensajero de los dioses). Gracias a los poetas clásicas Eros adqurió su fisonomía más conocida que es la de un niño alado, que se divierte llevando el desasosiego a los corazones.
Sin embargo, se ha descubierto que hay diversas genealogías para este dios. A veces se le tiene por hijo de Hermes y Artemisa, o bien de distintas Afroditas. Así habría un Amor, hijo de Hermes y Afrodita Urania, Anteros -amor contrario o recíproco- hijo de Ares (dios de la Guerra) y Afrodita (hija de Zeus y Dione). Otro sería hijo de Hermes y Artemisa (hija de Zeus y Perséfone) y es este el que se identifica más con el tradicional niño alado.
Puede ser según ciertas representaciones que los inflame con la llama del amor, o que los hiera con las flechas. Pero por más ingenua que sea su apariencia, se adivina en el fondo al dios poderoso y grande. Su madre le tiene muchas consideraciones y cierto temor.
Una de las historias más conocidas y además muy romántica donde interviene Eros, es en la que se enamora de la mortal Psique, y de cómo pierde a su amada y luego la recupera, casándose con ella.
En ocasiones, se le llama Amor o Amores, y su versión latina es conocida como Cupido.
Titulo: Cupido
Cultura: Romana
Elementos culturales: Politeístas
Donde se ven reflejados: Cuando creen en Eros hijo de Hermes y Afrodita

             Júpiter (Zeus griego)

Zeus era hijo de los titanes Cronos y Rea, y fue el dios supremo de los griegos, que vivía en el monte Olimpo al noreste de Grecia. Allí moraba con su esposa Hera y los otros diez dioses mayores.
Homero a menudo le llama «el que acumula nubes». Regía y explotaba todas las fuerzas de los cielos, la lluvia, la nieve, el granizo y la tormenta. A él se asocian cria­turas como el águila, el ave de presa que reinaba en los cielos y con cuya forma raptó y forzó a Ganímede. Su árbol sagrado era el roble. Su arma favorita era el rayo, con el que destruía a todos sus enemigos. También llevaba el aegis o capa de piel de cabra sobre sus hombros, que le servía como escudo, al igual que a su hija Atenea. Zeus anunciaba su llegada extendiendo la capa y oscureciendo los cielos.
Además de ser el dios de los cielos, era el padre de todos los dioses y los hombres, título honorario, ya que, aunque su descendencia fue numerosa, no todos los dioses eran hijos suyos, ni había sido el creador de la humanidad. En este papel garantizaba el gobierno de los nobles y protegía la vida de la familia, asegurándose de que hombres y dioses mantuvieran los valores no escritos de las leyes divinas que nadie podía romper.
Había una ley sagrada de hospitalidad hacia el viajero y cualquiera que la violase sería severamente castigado. Cualquiera que jurase en falso o atacase o matase a alguien suplicando en el altar de un templo perdería el favor de los dioses.
Zeus podía castigar a todos los transgresores. Tántalo, que ofreció a los dioses la carne de su propio hijo Pelops, tuvo que soportar el castigo eterno en el Tártaro, la parte más oscura del Averno. Las Danaides, que habían violado las leyes sagradas del matrimonio al matar a sus maridos en la noche de bodas, y el villano Sísifo, que incluso burló a la muerte, se encontra­ron con el mismo destino. Ni siquiera los dioses podían mediar en los principios bá­sicos de la vida y la muerte. Cuando Asclepio, dios de la medicina, consiguió resuci­tar a un muerto, Zeus lo condenó a morir. El titán Prometeo, que luchaba por los de­rechos de la humanidad, quedó expuesto a una horrorosa tortura, ya que había desve­lado su gran secreto, el fuego, a la huma­nidad.
Zeus es retratado como una figura imponente y majestuosa con abundantes cabellos y una barba larga mientras vigila a los dioses del Olimpo haciendo de pater­familias. Los otros dioses tenían sus propios intereses, pero siempre era el análisis de Zeus el que se convertía en ley. Las reuniones en el Olimpo no eran para discutir, sino para anunciar sus decisiones. Si quería avisar a los mortales, lo hacía a través de señales como el vuelo del águila y los rayos. A veces enviaba a los mensajeros del Olimpo, Iris o Hermes, a la tierra para dar instrucciones.
Zeus era el más joven de los hijos de Cronos y Rea, aunque Homero pensaba que fue el mayor. Sus hermanos eran Hestia, Deméter, Hera, Hades y Poseidón. Todos ellos habían sido devorados por su padre al venir al mundo, pues sabía que sería destronado por uno de ellos. Al nacer Zeus, Rea le dio a su marido una piedra envuelta en unos pañales, mientras el bebé era llevado a Creta para que Amaltea cuidase de él en el monte Ida o Dicte (ver Amaltea). Los residentes de Arcadia creían que Zeus había nacido allí, pero los cretenses mantenían que su lugar de nacimiento era una cueva de la isla. Cuando creció, el dios hizo que su padre vomitase a sus hermanos, con la ayuda de la oceánide Metis, personificación de la sabiduría. Tras la Guerra de los Titanes, los dioses se convirtieron en dueños del mundo, gracias a la victoria en la que Zeus se quedó con los cielos, Hades con el averno y Poseidón con las aguas. Zeus quedó por encima de ellos, por ser el líder de la revuelta.
Zeus estaba casado con Hera, su hermana y diosa protectora del matrimonio, pero nunca le fue fiel. Sus hijos fueron Ares, Eileitia y Hebe. Se cree que Hefesto también era hijo suyo, pero Hesiodo creía que sólo era hijo de Hera. Zeus tuvo más descendencia con ninfas, mortales y otras diosas.
Hera se convirtió en su séptima esposa, según la versión de Hesiodo. La primera fue Metis, que no le dio descendencia, ya que Gaya y Urano le habían anunciado que su hijo lo destronaría, por lo que Zeus devoró a Metis y de su cabeza nació después la diosa Atenea (ver Atenea).
La segunda esposa habría sido Temis, personificación de la ley, con la que tuvo a las Fates (ver Moiras, Las). La tercera fue Eurinome, la oceánide con la que tuvo a las Cariátides o Gracias. Con su hermana Deméter tuvo a Perséfone, raptada des­pués por su hermano Hades Mnemosine o «Memoria» fue su quinta esposa, con quien tuvo a las musas. Después tuvo a Apolo y a Artemisa con Leto, tras la cual llegaría Hera.
La esposa siempre fue muy celosa y la lujuria de Zeus le daba la razón. Así, sedujo a la princesa Dánae, encerrada en la torre de bronce, con una lluvia de oro raptó a la princesa fenicia Europa en forma de toro y visitó a Leda, con la que tuvo a Helena y uno de los Dioscuros, en forma de cisne .Hera castigó a muchas de sus doncellas y a los descendientes de su marido. A Semele, madre de Dioniso, le dijo que debería pedirle al dios que se apareciese en su forma divina y no mortal, lo cual provocó que se abrasara al mirarle .Alcmene y su hijo Heracles sufrieron la persecución de Hera momento en que el dios, enfurecido, suspendió a su mujer por las muñecas con yunques en los tobillos.
El intento de Hera, ayudada por Atenea y Poseidón, de encadenar a Zeus y destronarle indica cuál era el estado de su relación. El plan falló gracias a la intervención de Tetis y el gigante Briareo
Durante la Guerra de Troya, Hera permitió que su esposo diese pasos en falso para que los griegos, sus protegidos, ganasen. Incluso llamó a Hipnos para que le ayudase, prometiéndole la mano de una de las Cariátides
Estas historias muestran que el poder de Zeus no era completo, pues él mismo estaba a merced de los caprichos de las Fates o diosas del destino. Por eso, a veces se resignaba a ver morir a los mortales a los que quería. Pero hay versiones que nos ha­cen creer que era el dios el que lo decidía todo
El culto a Zeus empezó pronto en el mundo griego, con un santuario en Dodona (Epiro). Del roble sagrado que hacía de oráculo predecía el futuro de los hombres sacudiendo las hojas. Sus intenciones podían leerse en los rayos y en el vuelo de las águilas.
Olimpia, que no el Olimpo, era uno de los centros de adoración de Zeus, siendo el lugar donde se celebraban los Juegos Olímpicos cada cuatro años en su honor. Allí se le erigió un templo, con la famosa estatua esculpida por Fidias que con sus 12 m de altura fue considerada una de las siete maravillas del mundo antiguo.
Júpiter, el equivalente romano de Zeus, era el dios del cielo y de la meteorología. Su templo más conocido está en la colina Capitolina, mirando hacia el foro romano.
Titulo: Júpiter
Cultura: Romana
Elementos culturales: Politeístas

Donde se ven reflejados: Cuando Júpiter se casa con Hera

Mauricio Ocaña

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