Virgilio tomó como punto de partida la destrucción de Troya, colocando la fundación de Roma como si fuera un acontecimiento de origen mítico. De esta forma, también se sugería que el poema se encuadrara en la tradición de los poemas homéricos (“La Iliada” y “La Odisea”) que tenían gran popularidad y prestigio.
Muchos piensan que Virgilio en su lecho de muerte mandó a quemar “La Eneida” ya que pensaba que era mejor desvincularse de Augusto.
Rómulo y Remo y la fundación de Roma
Según cuenta la leyenda, Eneas escapó de Troya hacia el oeste, junto con su padre Anquises y su hijo Ascanio cuando ésta estaba ardiendo en llamas.
La diosa Venus los guió a través de los mares. Un tiempo más tarde, Julios abandonó el Palatino y fundó la ciudad llamada Alba Longa, sitio que se estableció como confederación de ciudades del Latio. Pero los dioses habían dispuesto que Roma estuviese marcada por la grandeza.
La mitología nos cuenta que Remo intentó construir una ciudad en el monte Aventino. Pero Rómulo fue guiado por el vuelo de unas aves (doce gavilanes) que vio como un oráculo y optó por el monte Palatino. De esta manera se fundó la ciudad de Roma y se convirtió en el primer rey de ella.
Roma no podía convertir sus orígenes en un mito. Su leyenda de fundación une tradiciones que se pierden en la noche de los tiempos. Luego de fundar Roma, Rómulo traza un zurco con un arado para así señalar los límites de la ciudad y amenaza de muerte a quien lo pensara atravesar. Remo (su hermano) se burla de su advertencia, cruza la línea y Rómulo lo mata. Este asesinato nos trae a la memoria el caso de Caín y Abel. Ambos mitos tienden a señalar los valores considerados superiores al sentimiento más primario y elemental: el de la fraternidad.
-Renata Díaz Burgos
No hay comentarios.:
Publicar un comentario